Mi existencia se basa en un seguido de fallos y muy pocos aciertos. Por lo menos me han llevado a algo, o quizás solo intento convencerme de ello. Pero que voy a decir si soy una persona hecha de errores, defectos e imperfecciones; mas que vida más aburrida si fuera una cama de lirios. Aunque la perfección es un precioso ideal y de ellos está construido el mundo. Y la sigo fastidiando. No puedo evitar pensar en el destino pues puede que lo vea, al fin y al cabo, como a una salvación impersonal y por ello maravillosa. > No obstante los deseos son para los pozos y el mármol jamás fue mágico. ¿Dónde están los calderos de oro al final del arco iris y las pócimas servibles? Se perdieron entre páginas de libros y en bocas que ya son polvo.
Dadme una embarcación y conquistaré el mundo. La soledad del mar es la mayor de las compañías.